LA HISTORIA, CONTRA LA AMNESIA
Escribimos este artículo de opinión una serie de personas que, desde la clandestinidad obligatoria de la etapa de la dictadura, protagonizamos una parte importante de la vertebración social de L’Alcúdia de Crespins, fundamos los primeros partidos políticos que forjaron una fuerza común desde el dialogo, la generosidad y las ideas sólidas y claras del papel central del espacio de lo público y de la importancia de las personas en el discurso político socialista, demócrata y nacionalista. Y lo hacemos porque los principales enemigos del sistema democrático son la desmemoria, la manipulación y la ausencia de una buena base ideológica que obliga a los mandatarios públicos a ser minimamente coherentes cuando dicen, cuando hacen y cuando viven. En un momento de justa recuperación de la Memoria Histórica, nosotros, que también aportamos nuestro granito de arena en un modélico cambio de régimen; ahora y aquí queremos recuperar la memoria de nuestra democracia local a la luz de algunas personas que la protagonizamos y, a las que nos parece una injusticia histórica y un suicidio político la estrategia de punto y aparte que se ha instaurado en el Consistorio Municipal. Los ediles han decidido que, a partir de 1999, todos los males son de atrás y todas las bondades son mérito de las mentes preclaras que nos gobiernan. Fatal conclusión maniquea que da cuerpo a una simple coartada y a noticias, que una tras otra venimos soportando, aparecidas en los medios de comunicación sin que ni lo concejales corresponsables de un gobierno democrático, de izquierdas, valiente y con visión de futuro para un pueblo que en 1979 ere un erial, levanten la voz en aras de la verdad y la justicia histórica.. Es hora de acabar con el silencio y poner las cosas en su sitio, porque es nuestro derecho, porque no podemos permanecer por más tiempo como conejos en sus madrigueras y porque la verdad fortalece la democracia. La deuda del ayuntamiento, producida por los veinte años de gobierno socialista, al no haber sido explicado su origen, ni su naturaleza, ni los plazos de amortización ha sido el paraguas en el que se han refugiado los partidos para conducirnos a una realidad local que solo respira los valores del dinero y del poder, en detrimento de las actividades que dan sentido a la vida comunitaria: hoy tenemos que entonar un réquiem por la red de asociaciones locales, por la cultura, por la comunicación libre, por el civismo y por la política de izquierdas como instrumento de intervención reguladora del mercado local del suelo, de la defensa de los puestos de trabajo, de las políticas activas de integración o de la protección real de los ecosistemas locales. Esta doble aseveración está sustentada sobre la simple observación de la realidad más inmediata y sobre las propias manifestaciones del alcalde en la información de referencia, cuando afirma que la deuda pesa menos como consecuencia del “momento de crecimiento del pueblo, que es una circunstancia buena para enfrentar los problemas económicos”. Entendemos que este crecimiento, que se da en todo el ámbito de la Comunidad Valenciana, hace referencia al urbanismo y nuestra pregunta tiene incluida la respuesta: ¿Cuándo se redactaron las Normas Urbanísticas que permiten ahora este crecimiento), en 1981. ¿Cuándo se homologaron a la LRAU para que se desarrollaran los PAIs previamente delimitados?, en 1995. ¿Qué norma o reglamento local de desarrollo se ha modificado desde entonces?. Ninguno. Tendremos que convenir que ya teníamos en 1981 una idea bastante clara del planeamiento, de la morfología urbanística y del potencial de los recursos económicos que deberían financiar los derechos sociales y garantizar la igualdad entre los vecinos de nuestro pueblo propiciando la construcción de instalaciones escolares, centros culturales, ayudando a universitarios, construyendo centros para nuestros mayores, garantizando agua potable, suficiente y salubre, construyendo centros de salud dignos, impulsando la instalación de industrias en suelo barato, dotando de locales a las asociaciones ciudadanas, creando espacios de participación y gestión descentralizada dando protagonismo a las asociaciones como protagonistas de la vida cívica local. Y todo ello desde una potencia política ratificada cada legislatura por un fuerte apoyo popular en las urnas y con lideres locales en los distintos ámbitos políticos e institucionales superiores que ocuparon sus puestos de responsabilidad relevante, no solo por méritos personales, sino por que sustentaban su vida sobre un trabajo que venía de lejos y por la fuerte musculatura de nuestra vida política local y comarcal. La planificación de aquellos años no estuvo exenta de errores; pero es necesario echar la vista atrás y contemplar el panorama de 1979,el 23-F como elemento de inseguridad política, económica y social. A todo esto es de justicia añadirle la dosis correspondiente de impericia en la gestión y un cuerpo legal heredado de la dictadura que no se modificó hasta 1985. Y salimos adelante a pesar de todo, incluso en 1995 cuando perdimos el gobierno de la Generalitat y en 1996 el Gobierno de la Nación. Lo que sucedió en 1999 ha de hacernos reflexionar, porque el soporte a las políticas se han ido midiendo con los votos y todos tenemos que concluir que este no es el mejor camino. Cuando quieran los señores regidores explicaremos la planificación urbanística de 1981 que fue pública y participada, la deuda y su naturaleza, la auditoria privada que encargó el PP con el silencio de todos, la auditoria de la Sindicatura de Cuentas que nosotros mismos solicitamos, las vicisitudes que llevaron a la liquidación de la Sociedad para la Promoción Económica, nuestra reciente contribución en las soluciones a los problemas conseuentes a la burda manipulación de la planta de residuos de VAPSA y que han acarreado costos millonarios en abogados e indemnizaciones que está pagando el pueblo por la inconsciencia de políticas necias y demagógicas alejadas de la realidad y la ley. Podemos explicar el silencia cómplice de todos los partidos en torno al urbanismo local, los contratos y las concesiones administrativas de todos los partidos y las verdaderas razones por las que se dan tantas prebendas millonarias a algunas empresas promotoras cuando el TSJ y el Tribunal Supremo han declarado ilegales procedimientos de desarrollo urbanístico que se aplican con el beneplácito de todo el Consistorio. Porque no queremos morir de responsabilidad. Porque somos ciudadanos y ciudadanas que hemos dado lo mejor lo mejor de nosotros mismos, durante mucho tiempo, al servicio de este pueblo sin buscar la legitimación individual, sino trabajando con los ciudadanos para construir un pueblo que pudiera ofrecer los mejores servicios, que pudiera garantizar los derechos básicos individuales o colectivos y poniendo este trabajo conjunto en el centro de una política de progreso para todos. Y eso, con todos los errores. Porque vemos que, a este paso, los niños van a llevar al colegio sus mochilas cargadas de ladrillos productivos como sustituto de unos libros cada vez mas en desuso por su improductividad.
Hoy tenemos unos pocos años más. Seguramente nos pesa el hartazgo de tanta política hueca, pero el mismo impulso que nos llevo a trabajar por un sistema político democrático y justo nos está llevando a la conclusión que es un deber cívico regenerar el tejido social de nuestro pueblo.
Lo que no vamos a aceptar es que se pierda tanto esfuerzo colectivo, ni que se cuente la historia desde una visión interesada para sostener la falta de responsabilidad que representa la ausencia de políticas sociales. Es una cuestión de respeto, sensatez y de prudencia. En beneficio de la izquierda, del pueblo y especialmente de aquellos que más lo necesitan, que los hay, aunque nuestros gobernantes locales se empeñen en cerrar los ojos o hacernos soñar en nubes de colores.


0 Respuestas a “LA HISTORIA CONTRA LA AMNESIA.”